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Innovación en cierres de plástico vuelve su atención a la seguridad en los alimentos para bebés.

Por Silvia de Almeida

Ante el crecimiento de la industria de alimentos envasados para bebés, los fabricantes se enfrentan al reto de proveer empaques seguros e innovadores.
 
El cierre plástico con dispensación es una de las soluciones que esperamos tenga uno de los crecimientos más rápidos en la industria de alimentos envasados, con un porcentaje de crecimiento anual compuesto del 3% en el período comprendido entre 2015 y 2020. En 2015, se vendieron 20.500 millones de unidades de envases de alimentos con cierres dispensadores de plástico en todo el mundo, y el pronóstico de incremento es de 3.700 millones de unidades adicionales para 2020.
 
Aunque el aumento del volumen para los cierres dispensadores de plástico proviene de categorías establecidas como salsas de mesa y aceites y grasas, los alimentos para bebés, especialmente la leche en polvo, son los que están contribuyendo más recientemente a este desempeño. Aparte de la conveniencia de tener el cierre unido al envase, hay dos factores de peso que impulsan este comportamiento: la creciente preocupación de los padres por la higiene y seguridad de los alimentos de sus bebés, y la adición de la funcionalidad que las marcas están ofreciendo por medio de los cierres, en un intento de capitalizar este tendencia y posicionarse como la opción más segura.
 
La necesidad de China de garantizar la calidad en los alimentos para bebés respalda la innovación de los cierres plásticos.

La comida para bebés es una de las categorías de mayor crecimiento en el envasado de alimentos, con un crecimiento anual compuesto previsto de 5% y un aumento en el volumen de cinco mil millones de unidades entre 2015 y 2020. Se espera que China, que ya tiene la mayor participación en el mercado mundial de envases de alimentos para bebés, después de Rusia, contribuya con el 47% del crecimiento de este segmento entre 2015 y 2020.
 
En 2010, solo el 43% de los alimentos para bebés vendidos en China venían en envases provistos de un cierre, pero para el 2020 este número aumentará al 55%, ya que los consumidores pasan cada vez más de adquirir productos en cajas plegadizas y plásticos flexibles a envases resellables en latas de metal con sobrecubiertas de plástico, y recipientes de material compuesto con cierres dispensadores de plástico. Aparte de factores externos como el aumento del poder adquisitivo, los padres con doble ingreso y la relajación de la política de un solo hijo, son factores internos como las preocupaciones por la seguridad alimentaria infantil las que están impulsando este crecimiento abrupto y el cambio en las opciones de consumo en China.
 
A pesar de la aplicación de un control de calidad más estricto para los alimentos para bebés, motivado por el escándalo que ocasionaron los productores locales chinos en 2008 con la fórmula de leche contaminada con melamina, en 2015 todavía se vieron casos de retiros de productos, que afectaron a tres productores de la provincia central de Shaanxi. Posteriormente, estos acontecimientos llevaron a los consumidores chinos a desconfiar de las marcas locales y a recurrir a marcas extranjeras como Nestlé y Danone, en las que confían más en términos de calidad y seguridad. Sin embargo, debido a que las empresas nacionales dependen cada vez más de la leche en polvo importada, especialmente a través de empresas conjuntas como la que existe entre Huishan y la holandesa Royal Friesland Campina, se espera que los consumidores recuperen la confianza en las normas de calidad de estas marcas. Esto, a su vez, es probable que aumente la competencia, obligando a las marcas extranjeras a reposicionarse como las opciones más seguras, mediante estrategias que vayan más allá del contenido del producto, como la de los envases, por ejemplo.
 
Las marcas occidentales cuentan con la innovación del dispensador de plástico para respaldar la seguridad en los alimentos para bebés.

Con el fin de aprovechar la preocupación de los consumidores por la seguridad en los alimentos para bebés, tanto las marcas como los fabricantes de envases están empezando a invertir en el diseño de cierres innovadores que no solo sean funcionales sino también seguros.
 
En el verano de 2016, Aptamil (Danone) lanzó en Europa Occidental una versión nueva y mejorada de su fórmula de leche en polvo fortificada estándar, Aptamil Profutura. Además de los ingredientes adicionales de la gama Profutura, su envase -el Safebox- es otro punto de venta clave creado para ganarse a los padres preocupados. El envase de plástico de pared fina de 800 gramos tiene un cierre de dispensación de plástico con sello de seguridad y una lámina interior que evita las falsificaciones y la contaminación después del primer uso. La cuchara, mantenida fuera de la lámina para evitar contaminar el contenido durante la producción, se fija a la parte superior de la tapa. También tiene un sujetador en posición en la esquina para descansar la cuchara cuando los padres están preparando la fórmula. Además, United Caps, un fabricante de tapas y cierres, ha desarrollado Protecscoop, un contenedor compuesto que también viene con un cierre dispensador de plástico bloqueable, una lámina interna desprendible en forma de argolla y una cuchara integrada fuera de la lámina. Sin embargo, lo que diferencia esto del Safebox es, como su nombre indica, la protección de la cuchara. La cuchara, que se mantiene en un sujetador en posición moldeado en la parte superior de la tapa dispensadora de plástico, se cubre con una tapa despegable que garantiza que los padres sean el primeros en tocarla, proporcionándole así una garantía adicional de seguridad.
 
Para concluir, a pesar de crecer a partir de una base pequeña, los cierres dispensadores de plástico probablemente se conviertan en un cierre clave para las marcas de alimentos para bebés que quieran enfatizar los estándares de calidad de sus productos. Aunque estas innovaciones se observan principalmente en las regiones desarrolladas, existen oportunidades en países emergentes como China, India y Turquía, cuyas poblaciones de bebés y los ingresos de los padres aumentan y, lo que es más importante, donde se han encontrado problemas de seguridad con los productos para bebés. Además, a medida que las preocupaciones de los consumidores por la inocuidad de los alimentos se expanden más allá de los productos para bebés, se espera que la innovación en el cierre de seguridad sea clave para el crecimiento de los sistemas dispensadores de plástico en otras categorías de alimentos envasados.
 

 


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