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Refresqueros vuelven a atacar al IEPS sobre bebidas saborizadas.

Quieren que se cancele el impuesto, porque no ha servido para reducir la obesidad.

CIUDAD DE MÉXICO — 

La experiencia internacional demuestra que gravámenes, como el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que México aplica a las bebidas saborizadas, no han servido para reducir los niveles de obesidad de la población.

A unas semanas de que comience el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión y de que se discuta la Ley de Ingresos de 2018, la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (ANPRAC) reiteró que la obesidad constituye un problema multifactorial y complejo que requiere soluciones de diferentes áreas y niveles de gobierno, así como de la iniciativa privada y de la sociedad.

El organismo argumentó que ”este impuesto —el IEPS— ha sido inflacionario, toda vez que el consumidor es quien lo paga, además de que el gravamen ha sido ineficaz para disminuir el consumo, aunque sí ha resultado una gran medida recaudatoria que afecta a las familias más pobres".

La industria refresquera constituye una importante rama manufacturera, aseguró la ANPTRAC, ya que en 2016 generó un valor de producción equivalente a 1.1% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Asimismo, invirtió más de 1,170 millones de dólares (mdd) en activos fijos y en los últimos cinco años ha gastado más de 730 millones de pesos (mdp) en programas de responsabilidad social.

Mínimos resultados en el mundo

Sobre la experiencia internacional, la Asociación mencionó como ejemplo que en Berkeley, California, el impuesto a bebidas saborizadas tuvo como resultado una reducción de tan solo 6.4 calorías por día en la ingesta diaria, lo que resulta poco significativo para una ingesta de más de 3,600 calorías diarias por persona en la dieta de los norteamericanos.

Asimismo, en Filadelfia, las familias con menores ingresos son las que pagan la mayor parte del impuesto, además de que se afecta a una gran parte de los establecimientos que venden este tipo de bebidas, pues los consumidores tratan de hacer las compras en otras ciudades donde el refresco no está tasado.

Otro caso es Dinamarca, donde a finales de 2011 se aprobó un impuesto anti-obesidad que aumentó la carga fiscal a la población; mientras que en Colombia se debatió ampliamente la aplicación del impuesto a bebidas saborizadas y se decidió no aplicarlo pues sería una medida regresiva.

En este sentido, la ANPRAC aseguró que este tipo de bebidas ya están gravadas con el Impuesto al Valor Agregado (IVA), además de que el IEPS impulsa el contrabando con productos apócrifos, los cuales no cuentan con regulación ni estándares de calidad.

Fuente: Manufactura

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